enero 26, 2026
Carlos Ruiz Rector del Seminario Teológico Bautista, hace una exposición en un evento de USOJOBANIC en la Primera Iglesia Bautista de Masaya.

Esta exposición fue hecha por Carlos Ruíz, Rector del Seminario Teológico Bautista en Primera Iglesia Bautista de Masaya durante un evento de USOJOBANIC.


I. Introducción: humillación y perdón

Afirmo y creo que Cristo está vivo. La honra y la gloria es para Dios. No podemos estar en pie delante de Dios; por eso, debemos humillarnos al Señor y orar. Es necesario que Dios perdone nuestros pecados.

Nos humillamos delante de la santa presencia de Dios, Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob, Creador de los cielos y de la tierra. Confesamos nuestros pecados: pecados de las emociones, de los pensamientos, de los labios (por ofensas o blasfemias), y de los actos de nuestro cuerpo. También confesamos los pecados de omisión, por no hacer el bien que Dios quería que hiciéramos. Rogamos por la bendición, transformación, protección, bienestar, y realización espiritual y humana de los jóvenes, pidiendo un anillo de protección con el poder de Dios y sus santos ángeles.

II. El cuestionamiento de la identidad

Esta no es propiamente un sermón, sino una charla o pequeña conferencia, basada en el evangelio de Marcos, capítulo 8.

Jesús, encarnado como ser humano, se sometió al Padre, aunque le resultaba difícil ser obediente. La tendencia del ser humano es a no obedecer, lo cual trae consecuencias. Jesús obedeció al Padre hasta la muerte.

En Marcos 8:27 en adelante, Jesús preguntó a sus discípulos: “¿Quién dicen los hombres que soy yo?”. Es interesante que la pregunta sobre la identidad no vino de los discípulos o de la gente, sino que Jesús se la hizo a sí mismo. La identidad tiene que ver con las relaciones sociales; no somos islas, sino seres con conexiones neurológicas con todas las personas y con el medio ambiente. No existimos sin Dios.

III. El estudio de la palabra como fundamento

Aunque muchos leen la Biblia, muchos otros no lo hacen. El orador, a sus 15 años, se entregó a Cristo Jesús en la Iglesia Bautista en Masatepe, impulsado por su propia iniciativa tras oír que allí se manifestaba el Espíritu Santo. Usó su propio dinero para comprar una Biblia, la cual leyó en 28 días.

Hoy se ha perdido la pasión por la lectura de la palabra de Dios. Jesús de Nazaret, probablemente, aprendió de memoria la Torá y quizás todo el Deuteronomio, ya que los libros eran demasiado caros y él era de un estrato humilde. Él se preparó mental y espiritualmente durante sus primeros 30 años antes de realizar cualquier milagro.

La gente cree que Jesús no tuvo maestros, pero anduvo con varios grupos y estuvo a los pies de Juan el Bautista. Un libro judío (el Talmud) dice que “el sabio es aquel que aprende de todos los hombres”. Jesús asistió a la escuela (la sinagoga) y conversaba con los doctores de la ley, quienes se admiraban de él.

La identidad bautista en Nicaragua, desde las décadas de los 50 hasta los 80, se distinguió por los estudios bíblicos. Éramos los que más estudiábamos la Biblia.

IV. Principios de la identidad bautista

Nos llamaban “católicos la Biblia” porque éramos más liberales que otros grupos, como los pentecostales o nazarenos. Los jóvenes bautistas nunca han sido tan conservadores.

Los principios bautistas deben ser conocidos, ya que son parte de nuestra identidad. Dos puntos principales son:

  1. La Biblia es nuestra única norma de fe y conducta. Aquí se encuentra lo que debemos creer, ser y cómo debemos actuar.
  2. Libertad de conciencia. Los bautistas no somos autómatas ni Androids. Dios nos dio la libertad de seguirle o no seguirle, de obedecer o de pecar. Esta libertad permite que un feligrés pueda respetuosamente decirle al pastor que no está de acuerdo con él, y el pastor debe respetar esa opinión.

Los bautistas examinamos todas las cosas y retenemos lo bueno, siguiendo el consejo del apóstol Pablo. Para examinar los libros y tener criterio, primero debemos conocer la Biblia.

V. La dignidad y el peligro del falso profeta moderno

El pastor Carlos advirtió de un “falso profeta grande, poderoso, mentiroso” que ha entrado en nuestras casas y cuartos, refiriéndose a los dispositivos tecnológicos (llamados Androids). Este falso profeta está vigilando día y noche, aun cuando dormimos, y nos va a destruir si dependemos más de él que de Dios.

Si no se lee la Biblia, no se ora, ni se desarrolla una espiritualidad con Dios, se está condenado.

  • Imagen y semejanza: Dios nos hizo a su imagen y semejanza, dotándonos de dignidad. Ofender o golpear a otros es ofender directamente a Dios.
  • Privacidad: Dios creó algo llamado privacidad e intimidad, como lo enseña Jesús al mandar entrar al cuarto y cerrar la puerta para orar a Dios en lo oculto. Para el falso profeta (la tecnología), la privacidad no existe.

Debemos independizarnos más y programar las horas de uso de estos dispositivos. Los bautistas anteriores no tuvieron esta dificultad, sino que se ejercitaban y jugaban.

VI. Liderazgo femenino y experiencia histórica

Una de las cuestiones que distinguen la identidad bautista es que creemos en el liderazgo de las mujeres.

  • Igualdad en Cristo: Los bautistas de la convención (Convención Bautista de Nicaragua) creemos que las mujeres pueden ser predicadoras, maestras y pastoras. Esto se basa en la igualdad entre hombre y mujer declarada en la cruz de Cristo, donde Cristo derribó todas las barreras (entre hombre/mujer, judío/griego).
  • Ejemplos bíblicos e históricos: Jesús hizo a María Magdalena apóstol de la resurrección al enviarla a dar el mensaje a los apóstoles. Además, mujeres se sentaron a los pies de Jesús para aprender, lo que Él llamó “la mejor parte”.
  • Fundación en Nicaragua: Miss Eleonor Blackmore, una enfermera británica soltera, fundó a los bautistas en Nicaragua en 1917. Ella usó su salario para pagar al pastor y mantener la obra, con el apoyo de las mujeres bautistas de Valley Forge en Estados Unidos. Sin mujeres como ella y la unión femenil de Valley Forge no existiría la Convención Bautista de Nicaragua.

VII. Fe y diálogo en tiempos de crisis

El hombre y la mujer superiores son aquellos que creen en Cristo Jesús y son personas de fe. Sin fe es imposible agradar a Dios, y los hombres de fe son capaces de hacer grandes cosas (como Moisés abriendo el Mar Rojo o Elías controlando la lluvia).

En los años 80, Nicaragua experimentó una gran crisis y revolución. El desafío era cómo seguir siendo cristiano evangélico bautista cuando se imponía la moda de negar a Dios. A pesar del descalabro que se sintió en esa época, se concluyó que la Biblia sigue siendo nuestra norma de fe y conducta en cualquier época. Los bautistas sobrevivimos a esa época.

Como bautistas, somos personas de diálogo. Nos sentamos a hablar de Cristo con católicos y sacerdotes, y mantuvimos nuestra fe. Podemos dialogar con todos si tenemos formación bíblica y tenemos claros nuestros principios bautistas.

VIII. La misión bautista: redención y servicio

Creemos que hay que salvar a la gente llevándoles el evangelio. Ante los problemas actuales (adicciones, promiscuidad, suicidio), creemos que el evangelio puede salvar.

Llevar a alguien a Cristo trae salvación a esa casa, a ese niño, a ese joven, trayendo consolación y sentido de la vida, ya que mucha gente vive sin saber por qué o para qué. Los bautistas creemos que Jesús redime hoy en nuestras casas y vidas, no solo en el mundo venidero.

Somos una familia de Dios, una organización y una sociedad. Seguimos a Jesús de Nazaret y Sus mandamientos:

  • Debemos perdonar.
  • Debemos amar.
  • Debemos realizar obras de misericordia (dar de comer al hambriento, de beber al sediento, vestir al desnudo).
  • Creemos en la educación, razón por la cual se fundaron los colegios bautistas, buscando que las personas sean educadas, respetuosas de la dignidad, con mente abierta y con libertad de conciencia.

¡No perdamos la libertad que tenemos en Cristo Jesús!


La identidad bautista nicaragüense, arraigada en la Biblia como única norma y respaldada por la libertad de conciencia, nos enseña que debemos ser como faros inamovibles. Si la Biblia es nuestro mapa inmutable y la libertad de conciencia nuestro motor, podemos dialogar con el mundo, enfrentar los desafíos tecnológicos y sociales, y vivir una fe significativa que redime en el presente, sin ser esclavizados por las corrientes ideológicas o los “falsos profetas” modernos.

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